La Junta de Vigilancia del Río Longaví y sus Afluentes (JVRL) está implementando nuevas tecnologías orientadas a optimizar el control y la distribución del recurso hídrico, con el objetivo de convertirse en un referente nacional en esta materia.
La iniciativa contempla la instalación de compuertas automatizadas y equipos de monitoreo remoto que permiten medir y regular en tiempo real el caudal derivado desde el río hacia las distintas comunidades de aguas.
Esta herramienta mejora la planificación del riego, fortalece la trazabilidad en la entrega del recurso y aporta mayor transparencia al sistema de distribución.
Diez organizaciones con monitoreo en línea
Actualmente, 10 Organizaciones de Usuarios de Aguas (OUAs) del sistema Longaví cuentan con transmisión de datos en línea mediante la plataforma SARCOM, con envío instantáneo de información tanto a la Dirección General de Aguas como a los sistemas internos de cada comunidad.
Se trata de las OUAs San Ignacio, Nogales-Molino, Primera Abajo, San Nicolás, Robles Nuevos, Robles Viejos, Longaví Alto, El Carmen, Maitenes y La Sexta.
Este sistema permite conocer en tiempo real el volumen de agua que circula por cada estructura, mejorando la eficiencia del riego y apoyando la toma de decisiones operativas.
En este contexto, la JVRL proyecta implementar telemetría en las bocatomas restantes, avanzando en el cumplimiento de la normativa del Código de Aguas que establece que todas las estructuras deberán estar monitoreadas a más tardar en abril de 2027.
Modernización tras las inundaciones de 2023
El gerente técnico de la JVR Longaví, Lisandro Farías, explicó que el sistema cuenta con 20 bocatomas, de las cuales 12 resultaron fuertemente afectadas durante las inundaciones de 2023, situación que impulsó un proceso de revisión y modernización tecnológica.
“A partir de esa experiencia, se está incorporando tecnología para mejorar el sistema, dando cumplimiento en tiempo y forma a la obligación legal de informar al Estado las extracciones de agua realizadas”, señaló.
Farías detalló que actualmente existen tres compuertas automatizadas y una cuarta con sistema de telecontrol, sumando cuatro bocatomas telecontroladas. A ello se agregan 10 bocatomas con telemetría operativa, mientras que dos aún no cuentan con este sistema y se proyecta su incorporación en las siguientes etapas del proceso.
“En paralelo, a través de SARCOM, se está implementando la telemetría y reportando estas extracciones al Estado. Hoy, las organizaciones están avanzando en el cumplimiento de la ley mediante estos sistemas, de forma progresiva y acorde a las condiciones técnicas de cada infraestructura”, agregó.
Compromiso con una gestión sustentable
Con este proceso, la Junta de Vigilancia del Río Longaví reafirma su compromiso con una gestión moderna, transparente y sustentable del recurso hídrico.
De esta manera, busca mejorar la administración del agua y enfrentar de mejor forma los desafíos que impone el cambio climático, en beneficio de todos los usuarios del sistema.

