Columna de opinión
Septiembre: Mes de la libertad de Chile.
Por: César Hernández Bustamante
En este mes de septiembre recordamos muchos hechos que tienen que ver con nuestra libertad como nación, especialmente la formación de la primera Junta Nacional de Gobierno del 18 de septiembre de 1810, primer paso para logra nuestra independencia nacional.
Esta fecha no es solo una página en los libros de historia. Es el momento en que recordamos quiénes somos y de dónde venimos.
El mes de septiembre en nuestro país es el periodo más festivo y patriótico del año, marcado por el inicio de la primavera y la celebración de las Fiestas Patrias, ocasión en que revive nuestro profundo sentimiento patrio.
Este sentimiento no nace de los decretos ni de los libros de historia; nace del corazón. Se despierta con más fuerza cada mes de septiembre con el sonido de una cueca a lo lejos y los colores de nuestra amada bandera, flameando bajo el sol de primavera en nuestras casas, edificios y lugares públicos, como por ejemplo en la Plaza de la Victoria en Talca, donde luce hermosa.
Cada septiembre nos reactiva un orgullo silencioso que durante el año llevamos dentro, pero que en estas fechas estalla con alegría.
Es la emoción de sabernos parte de una tierra indomable, forjada por la resiliencia de su gente, que siempre sabe levantarse de la adversidad con cariño, esfuerzo y solidaridad.
En este hermoso mes de la libertad, nos hace sentirnos más chilenos, considerando que ser chileno es compartir una mesa, reír con el ingenio de nuestra gente, recordar a los que ya no están con nosotros y abrazar a los que tenemos cerca.
También recordamos a los hombres y mujeres, que con humildad y esfuerzo han contribuido con su trabajo, en el campo, en el mar, en la cordillera, en la mina, en trabajos domésticos, en las Fuerzas Armadas, Carabineros, PDI, Gendarmería, en las industrias y servicios, para hacer grande a Chile.
Este glorioso mes de Septiembre, es propicio para contribuir fortaleciendo el sentido patrio y orgullo de ser Chilenos a nuestros hijos y nietos, ya que esos valores y personajes que nos legaron nuestra nacionalidad, lamentablemente no siempre están presentes en los colegios de nuestro país, para que ellos, nuestros descendientes familiares, tengan un sentido patrio fuerte y duradero.
En cada empanada, en cada brindis y en cada pañuelo al viento, lo que realmente celebramos es el amor por nuestra querida tierra chilena que se ha transformado en nuestro hogar común y el lazo inquebrantable que nos une sin importar dónde estemos ni en el mundo social en el que nos encontremos.
Celebremos estas fiestas patrias con alegría y con el orgullo de ser chilenos, cuidándonos y agradeciendo a Dios por vivir en esta hermosa tierra chilena en libertad.
Viva Chile!!!!!!

