En la búsqueda de soluciones concretas para tres de las grandes crisis de salud global —la diabetes, la obesidad y el daño hepático—, científicas de la Universidad de Talca se encuentran desarrollando una prometedora investigación basada en los beneficios del Omega 3.
El estudio se centra específicamente en los efectos de la Maresina 1, un derivado del Omega 3, en el tejido hepático.
Aunque el cuerpo humano sano es capaz de sintetizar Maresina 1 de forma interna a través de los alimentos con Omega 3 que consumimos, este proceso se interrumpe o se vuelve deficiente cuando existe una patología inflamatoria o daño hepático. Por esta razón, el objetivo final del estudio es abrir la puerta al desarrollo de un medicamento. Para resolverlo, la investigación evaluó el daño hepático asociado al ámbito metabólico mediante la administración de Maresina 1. Los resultados preliminares son altamente optimistas: Tras analizar un perfil bioquímico completo, se constató que la presencia de esta molécula normalizó y mejoró los parámetros bioquímicos. Y el impacto positivo no solo se vio en los exámenes de sangre, sino también directamente en el tejido del hígado.
El equipo de científicas utalinas ya había comprobado en estudios previos que la Maresina 1 actúa como un potente agente antiinflamatorio protector generado por el propio hígado. Sin embargo, el desafío actual era determinar si esa protección se mantenía en un contexto de diabetes y bajo qué mecanismos operaba. Actualmente, no se conoce con exactitud el gramaje que requiere un paciente con diabetes o hígado graso para revertir su condición. Un fármaco permitiría estandarizar y asegurar la dosis terapéutica necesaria.
La Dra. recomienda no descuidar la dieta e incorporar suplementos o alimentos ricos en estos compuestos, en la población general, se aconseja consumir al menos 1 gramo de Omega 3 al día, equivalente, por ejemplo, a un tarro de jurel a la semana. Las personas con enfermedades cardiovasculares, metabólicas o mujeres embarazadas deberían elevar su consumo de 2 a 4 gramos diarios. Y como la linaza, la chía y el huevo también contienen Omega 3, aunque en bajas concentraciones, por lo que requieren un consumo continuo o apoyo de suplementación.

