En el marco de un ajuste fiscal transversal del 3%, el Ministerio de Desarrollo Social y Familia anunció una profunda reestructuración del Instituto Nacional de la Juventud. La medida contempla una reducción presupuestaria del 47%, fundamentada en la baja evaluación de sus programas y graves problemas de eficiencia administrativa.
El rediseño responde también a las recomendaciones de la Comisión Asesora para Reformas Estructurales al Gasto Público, que sugirió revisar la continuidad de servicios que generen fragmentación. En el caso del Injuv, se detectó que muchos de sus programas se “traslapan” con otros ministerios especializados, como el de Salud.
La decisión cuenta con el respaldo del Congreso Nacional, que en la Ley de Presupuesto 2026 encomendó al Ejecutivo proponer un rediseño total del servicio tras compartir el diagnóstico de ineficiencia.
Pese al recorte, desde el Mideso aseguraron que la ejecución de los programas vigentes no se verá afectada. Sin embargo, adelantó que el Ministerio ya trabaja en una nueva institucionalidad.
El perfil que se trabaja en un organismo de carácter técnico y autónomo, cuyo objetivo será evaluar y proponer políticas públicas transversales de juventud y coordinar a los demás servicios relacionados al segmento. Y el diseño incluirá la participación de la academia, la sociedad civil y los propios funcionarios.
Respecto a los trabajadores del actual Injuv, Fernández destacó que se mantiene un “diálogo honesto”, reconociendo que el personal es consciente de la crisis estructural que arrastra la institución desde hace años y que participarán en las propuestas de rediseño.

